Pese a que Zapatero se afana en decir que estamos mejor preparados que nuestros vecinos europeos para salir de la crisis, siguen sumándose los analistas que creen que España sufrirá "la mayor recesión de Europa".
El prestigioso rotativo Financial Times publica un artículo sobre la deriva que ha tomado la economía española. Bajo el titular "After the fiesta", ofrece un análisis exhaustivo en el que se indica que el talón de Aquiles de la economía española ha sido la Construcción. Un negocio amparado por una laxitud artificial de los tipos de interés, que dispararon la demanda y convirtieron al sector inmobiliario en el Rey Midas de nuestra economía. Ahora, todo se viene abajo, incluido el sector turístico, cuyos ingresos han bajado considerablemente.
Recuerda Financial Times que el presidente del International Consulting Freemarket, Lorenzo Bernaldo de Quirós, ya ha advertido de que "vamos a tener una depresión como en la década de 1930". Según el rotativo, este pesimismo está justificado teniendo en cuenta el rápido deterioro de todos los indicadores de la actividad económica: los 3,3 millones de parados "oficiales", la tasa de paro del 14%, el déficit presupuestario del 3%, etc. "Es el marco perfecto, junto con una crisis financiera, para una gran Depresión".
En cuanto a las medidas adoptadas por el Gobierno de Zapatero, basadas en un fuerte incremento del gasto y que FT califica como "ventisca de planes de gasto del Estado", el análisis señala que "no hay certeza de que vayan a tener el efecto deseado". Para este periódico, "lo cierto es que" el margen de maniobra fiscal del Ejecutivo es "relativamente modesto" después de duplicar el déficit permitido por la UE. Además, recuerda que aunque la "deuda pública acumulada es relativamente modesta", el deterioro de las finanzas públicas de nuestro país ha llevado a Standard & Poor´s a rebajar la calificación de riesgo y suprimirnos la triple A.
A nuestro presidente ZP, que, hasta hace poco, se mostraba encantado ante la perspectiva de ser el Roosevelt español del siglo XXI, perspectiva, que ha ocupado el desván de sus sueños durante años, Jordi Sevilla debería haberle dado alguna que otra clase acerca de la Gran Depresión y de la inutilidad de la gran mayoría de medidas de gasto público que tomó su admirado modelo y que él trata de versionar de acuerdo con los tiempos que corren. Esa lección, sin embargo, debería empezar por algo tan básico como que cuando tuvieron lugar los acontecimientos que dieron lugar a semejante catástrofe socioeconómica y política, nadie podía intuir lo que iba a venir a continuación.
Hoy, en cambio, cuando tantos vuelven la vista hacia aquel difícil periodo, hay algo que sí podemos dar por sentado y es que, a tenor de aquella experiencia, con tantos puntos en común con la actual, sabemos qué es lo que va a suceder, en términos generales, con la economía, la española y la internacional. Los analistas podrán equivocarse a la hora de concretar las magnitudes del desastre y la duración del drama que se está representando, pero todos tienen muy claro que vamos a una recesión larga y profunda seguida de una depresión igualmente extensa. Por ello sorprende que, teniendo todo este amplio bagaje de conocimientos a nuestra disposición, el Gobierno esté permitiendo que suceda lo que está sucediendo con la economía española.
El Instituto Nacional de Estadística nos ha confirmado que ya estamos en recesión porque se ha hundido todo: el consumo, la inversión en bienes de equipos, la construcción y el empleo (y lo que nos queda porque esto, por desgracia, no ha hecho más que empezar). Y es que la historia que viene a continuación es de sobra conocida porque se extrae de la experiencia. Las decisiones que hay que adoptar, en materia laboral o de gasto público, no son fáciles pero sí imprescindibles para frenar la sangría de destrucción de empresas y puestos de trabajo que se está produciendo. Sin ellas, la crisis será más profunda y duradera.
Zapatero lo sabe pero como lo que hay que hacer va en contra de su forma de pensar –ya lo dejó bien claro al tachar de políticas neocon a las propuesta de reforma laboral vertida por el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez– y como lo que quiere es ser el más social de entre los socialistas, pues deja que la situación se pudra con tal de tener la oportunidad de representar su particular versión de Roosevelt y el New Deal sobre el escenario de la economía española a comienzos del siglo XXI. Lo malo es que en algún momento va a terminar con encontrarse también con la versión actualizada, a la española, de Las uvas de la ira, en forma de sufrimiento de las familias y de las empresas.
Buena parte de estos males se podrían evitar, o al menos mitigar, con un Gobierno que hubiera hecho sus deberes en la pasada legislatura y que ahora estuviera a la altura de las circunstancias. Por desgracia no es así porque el presidente ha decidido tomar las riendas de la cuestión económica e imponer su criterio, que no es otro que el de la realización de sus sueños. Es hora de que alguien lo despierte. Como en el caso de su admirado y bolivariano Chavez:
Riiiinngggg ¡Aló ZP!
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févr. 22 2009, 01:43
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abadenas